sábado, 29 de marzo de 2008



Esto está dedicado a las personas que nacieron entre 1980 y 1992. La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia! Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes: nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bags, hacíamos viajes de más de 3h sin descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces. No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos, y al día siguiente todos contentos. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas! Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente (o los más afortunados con Orión). Y ligábamos con los niños jugando a beso, verdad y atrevimiento o al conejo de la suerte, no en un Chat. Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaba un guantazo o un zapatillazo y te callabas. Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. ¿Tú eres uno de ellos? ¡Enhorabuena!

viernes, 28 de marzo de 2008

¿Quieres recordar?

¿Quién no se ha sentado con sus amigos a recordar viejos tiempo y ha terminado tarareando la canción de aquellas series con las que crecimos?
¿Quién no se acuerda de Barrio Sesamo, Oliver y Benji o la Abeja Maya? Te ayudamos a recordarlas...
¿Podrías escoger una favorita?

Heidi

Alegre y con mofletes sonrojados, Heidi es una niña suiza huérfana que durante los primeros años de su vida vive con su tía Dete. Pero más tarde pasa a estar al cuidado de su abuelito, un anciano que vive una vida de ermitaño con su fiel perro, Niebla, en las montañas cercanas a un pueblito de Suiza. El abuelo acepta de muy mala gana cuidar a Heidi, pero la inocencia y bondad de Heidi terminan por cautivarlo de modo que su carácter duro termina por ablandarse y poco a poco comienza a aceptar la idea de reintegrarse a la sociedad.
Rápidamente aprende a amar la naturaleza, los campos abiertos y los animales. Heidi adquiere como costumbre acompañar a Pedro, un pastor del pueblo que lleva diariamente a pastar a las cabras del pueblo. Una de las cabras de Pedro y la preferida de Heidi era Copito de Nieve.

Después de un tiempo, Dete regresa por Heidi pensando que tiene una gran oportunidad para ella: la familia Sesseman necesita a una niña que le brinde compañía a la pequeña Clara, una niña paralítica que debido a sus impedimentos tiene que estudiar en casa con maestros particulares y no tiene la oportunidad de convivir con nadie. Sin embargo, ni Heidi ni el abuelo tienen disposición a separarse, por lo que Dete tiene que engañar a Heidi para que la acompañe.
La vida de Heidi en Frankfurt es gris, monótona y llena de reglas que ella no entiende ni le interesa aprender, lo cual es causa de frecuentes conflictos con la
señorita Rottenmeier, la institutriz y ama de llaves de los Sesseman. A pesar de que Clara y Heidi se hacen rápidamente buenas amigas, Heidi extraña tanto su hogar que empieza a encerrar en ella mucha nostalgia. Las cosas llegan tal grado que el padre de Clara decide que Heidi regrese a Suiza con su abuelo, muy a pesar de las protestas de Clara, que le toma mucho afecto a Heidi.
Durante la ausencia de Heidi, el abuelo comprende el peso de la soledad, por lo que al regresar Heidi con él decide hacer caso a los consejos del párroco y bajar al pueblo durante el invierno para que Heidi pueda ir a la escuela y conviva con los otros niños. Todos en el pueblo se asombran de este cambio de actitud, pero se alegran por Heidi.
Algunos meses después, en la primavera, Clara convence a su padre de que la deje visitar a Heidi en las montañas. Los cuidados de Heidi y su abuelo, así como el contacto con la naturaleza, le permiten a Clara recobrar la confianza suficiente en si como misma para intentar caminar nuevamente. Después de un periodo de alimentación especial, así como de ejercicios, Clara finalmente puede volver a caminar y con ello sorprender a su papá.
Quizá ha sido una de las historias con las que más hemos llorado todos de pequeños. ¿Quién no se emocionó cuando Heidi volvió a las montañas con su abuelito? Y ¿Qué sentisteis cuando Clara comenzó a caminar? Yo sigo emocionándome con
Heidi, sus mofletes sonrojados y su interminable sonrisa.














Tmb os dejamos un video con el inicio de la serie

http://www.youtube.com/watch?v=TOvjgx-Hb8o

Letra:

Abuelito dime tú,
qué sonidos son los que oigo yo.
Abuelito dime tú,
por qué yo en la nube voy.
Dime por qué vuela el águila así,
dime por qué yo soy tan feliz,
abuelitooooo, nunca yo de ti me alejaré.
Abuelito dime tú,
lo que dice el viento en su canción.
Abuelito dime tú,
por qué llovio, por qué nevó.
Dime por qué somos blancos,
dime por qué soy tan feliz,
abuelitoooo...



Disfrutadlo!!

fUENTES:

¡Quiero volver a tener 6 años!

* Quiero ir a McDonald's en los días superespeciales y no cuando no he tenido tiempo de hacer la compra.
* Quiero jugar con barquitos de papel en los charcos los días de lluvia en lugar de preocuparme porque voy a llegar al trabajo hecha un asco.
* Quiero pasarme tardes enteras pintando con acuarelas y mancharme la ropa de plastilina.
* Quiero salir tranquilamente de mi casa sin preocuparme de si he cogido las llaves, el movil, la cartera, el bono de metro…y si he cerrado el gas.
* Quiero regresar a mi casa para comer la comida de mamá y que me corte el filete en trozos y me quite las espinas del pescado.
* Quiero tomar largos baños y dormir 10 horas todas las noches. Estar con mis padres todos los días y que me lo arreglen todo, todo y todo.
* No me preocupaba por el tiempo, cambiar la dirección de las facturas ni pensaba ni me tenía que pensar en fechas de trenes, vuelos o mudanzas.
*Solo pensaba en lo que iba a ser cuando fuera grande, sin la preocupación de lograrlo o no.
* Quiero vivir simple nuevamente. No quiero que mis días sean de ordenadores que se estropean, de la montaña de papeles en mi escritorio, de noticias que dan susto…
* Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple. Cuando todo
lo que sabía eran colores, tablas de sumar y leía cuentos antes de irme a dormir: y eso no me molestaba, porque no sabia que no sabia y no me preocupaba por no saber. Con todo lo que sabia era feliz, porque no sabia que hay cosas que preocupan y molestan.
* Quiero volver a pensar que todas las personas son buenas. Cuando pensaba que lo peor del mundo era que alguien me quitara mi pelota de jugar o me escogiera de último para ser su compañero de equipo.
* Quiero volver a pensar que todo el mundo era feliz porque yo lo era...

¡¡¡¡Quiero volver a mis 6 años!!!!

viernes, 7 de marzo de 2008

BeIta, DeLia, MaRiNa, SusAna y MartA:

Hace unos días que nos reunimos en una cafetería cercana a la universidad y tuvimos una conversación bastante nostálgica sobre los juegos, películas, series, canciones y muñecos con los jugábamos cuando éramos pequeñas.

Por eso decidimos crear este blog para que viajemos al pasado y recordemos aquellos maravillosos años. Seguro que a más de uno le arranca una sonrisa mezcla de añoranza y melancolía. Dejad que os llevemos por un momento al niño que hay en vosotros...